Como tenia anunciado, finalmente conseguí buscarme la vida (niña incluida) para asistir a Teatribalia, una idea original de Moreiba Tribal Group.
Veredicto: ¡Me encantó!
Ya era hora.... ya era hora de una producción bien hecha, ya era hora de un espectáculo coherente y profesional, ya era hora de que se vea de los que somos capaces las bailarinas de danza oriental en Tenerife. ¡Y de aquí hacia arriba!
Mis más sinceras enhorabuenas a todas las que soñaron un día con este espectáculo y que han pasado cinco meses de arduo trabajo llevando sus anhelos a la práctica, valiéndose sólo de sus manos, su tiempo y su bolsillo.
Sí amigas, es duro ser artista, y no siempre gratificante... Sin embargo ahí estaba, todo ese trabajo concretándose con la mejor de las energías, ¿es muy entusiasta decir que a partir de Teatribalia hay un antes y un después en los espectáculos de danza oriental en Tenerife? ¡qué narices! LO HAY.
Y lo que hace diferente este proyecto no pasa por la originalidad de la propuesta, ni por que exuda creatividad, que también, sino básicamente porque esta CURRADO. Sí, eso es todo, ahí estaba el secreto de las grandes producciones; volverse loco, invertir cada átomo de energía en todos y cada uno de los detalles, desde la iluminación hasta la forma en la que están numeradas las apariciones en el programa, pasando por el vestuario, las transiciones, el guión... Y si a todo eso le sumamos un poquitito de gusto y criterio escénico, el resultado es este caramelo delicioso que no puede sino dejarnos con ganas de más, y más, y más...
Pasaremos por alto los problemillas técnicos, pues no consiguieron oscurecer tanto talento, mas al contrario, la divertida manera de las bailarinas de sacar adelante el espectáculo pese a todo, constituyó una prueba más del "elevado nivel" (en palabras de la alumna sentada a mi diestra) de las participantes. Ese dichoso telón... que con sus bufonadas quiso ser también partícipe activo de una noche mágica y regalarnos tantos momentos hilarantes, hizo las delicias también, de un público, todo hay que decirlo, más que entregado.
En suma; un espectáculo apasionado, vistoso, diferente, divertido y para todas las edades, para gente que sabe de baile y personas que no tienen ni idea del asunto, ¡magnífico!.
Brillaron con luz propia Cande y Lamia, sin cuya interpretación como hilo conductor de la puesta en escena se hubiera "deshecho el encanto", y Yurena Vargas en "Flamenco", convincente como bailarina, enorme y emotiva como intérprete.
También "El sueño de Shangai" se te queda pegado en la retina.
Diría que hay que ir, pero es que era única función.
¡QUE REPITAN!. Yo voy.
Veredicto: ¡Me encantó!
Ya era hora.... ya era hora de una producción bien hecha, ya era hora de un espectáculo coherente y profesional, ya era hora de que se vea de los que somos capaces las bailarinas de danza oriental en Tenerife. ¡Y de aquí hacia arriba!
Mis más sinceras enhorabuenas a todas las que soñaron un día con este espectáculo y que han pasado cinco meses de arduo trabajo llevando sus anhelos a la práctica, valiéndose sólo de sus manos, su tiempo y su bolsillo.
Sí amigas, es duro ser artista, y no siempre gratificante... Sin embargo ahí estaba, todo ese trabajo concretándose con la mejor de las energías, ¿es muy entusiasta decir que a partir de Teatribalia hay un antes y un después en los espectáculos de danza oriental en Tenerife? ¡qué narices! LO HAY.
Y lo que hace diferente este proyecto no pasa por la originalidad de la propuesta, ni por que exuda creatividad, que también, sino básicamente porque esta CURRADO. Sí, eso es todo, ahí estaba el secreto de las grandes producciones; volverse loco, invertir cada átomo de energía en todos y cada uno de los detalles, desde la iluminación hasta la forma en la que están numeradas las apariciones en el programa, pasando por el vestuario, las transiciones, el guión... Y si a todo eso le sumamos un poquitito de gusto y criterio escénico, el resultado es este caramelo delicioso que no puede sino dejarnos con ganas de más, y más, y más...
Pasaremos por alto los problemillas técnicos, pues no consiguieron oscurecer tanto talento, mas al contrario, la divertida manera de las bailarinas de sacar adelante el espectáculo pese a todo, constituyó una prueba más del "elevado nivel" (en palabras de la alumna sentada a mi diestra) de las participantes. Ese dichoso telón... que con sus bufonadas quiso ser también partícipe activo de una noche mágica y regalarnos tantos momentos hilarantes, hizo las delicias también, de un público, todo hay que decirlo, más que entregado.
En suma; un espectáculo apasionado, vistoso, diferente, divertido y para todas las edades, para gente que sabe de baile y personas que no tienen ni idea del asunto, ¡magnífico!.
Brillaron con luz propia Cande y Lamia, sin cuya interpretación como hilo conductor de la puesta en escena se hubiera "deshecho el encanto", y Yurena Vargas en "Flamenco", convincente como bailarina, enorme y emotiva como intérprete.
También "El sueño de Shangai" se te queda pegado en la retina.
Diría que hay que ir, pero es que era única función.
¡QUE REPITAN!. Yo voy.

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